Podríamos avanzar tanto…

Llevando una realidad acuestas sobre la crisis de violencia machista en Puerto Rico, todavía se sigue dando la espalda a nuestra verdad.

Cada vez que aparece una noticia sobre violencia hacia la mujer, me duele no porque la conozca, no porque me caiga súper bien o sepa cómo es, sino porque nadie tiene derecho de destruir una vida por el mero hecho de poseer o de retener a la fuerza. Ciertamente, es más diferente cuando te toca vivir de cerca un caso, vez a alguien sufrir por una crueldad que no tiene ninguna razón, más aún cuando la desesperación pueda ser tanta al punto de que tuvo el valor de contártelo, porque probablemente ya no puede más.

Sabes que necesita ayuda y no dudas en darle la mano, “estoy aquí”, “no te preocupes que todo va a estar bien”, “piensa en tu hijo, tus papás están muy angustiados”, pueden ser algunas de las frases que dirás, pues es tu amiga, tu hermana, tu mamá, tu prima o sobrina quien necesita de ti. Se hace muchas veces sin pensar, pues si hay una verdad, él no tiene derecho, no tiene que hacerlo, no puede volver hacerlo, no lo tienes que aguantar. Creo que son muchas verdades, que aún no queremos reconocer y enfrentar. Quizás debamos recordar que en la unión está el poder, la batalla y el apoyo que tanto se necesita para salir de esto.

Si eres o fuiste víctima de violencia doméstica sabes que un agresor que te agrede, humilla, restringe tu libertad o juega hacerse el macho, tiene todo para también tomar un arma y matar. Piensa, todo lo que hace esa mano que te ayuda, que está o estuvo allí, para ayudarte a escapar de una mala relación. Reflexiona, tienes o tuviste tiempo de salir con vida, muchas no lo tienen, o cuentan su historia desde una cama o silla de rueda. En otros casos, he visto que es una madre o hermana que tienen que hablar por la víctima pues ésta se encuentra estado vegetativo. Es mejor, llegar a cualquier lugar con personas que realmente te quieran, y no con el temor de qué tal vez, no vuelvas a abrazar el amor y el cariño genuino.

Las ironías de las princesas y el héroe espacial

Desde pequeña los cuentos, las películas, novelas, música y demás retroalimentación que se podría tener en esa época, era acerca de todo lo que debía hacer una mujer para obtener a su “príncipe azul”.

Recuerdo, emocionada esperando los finales de las películas, novelas o cuentos donde por fin se casaba la princesa buena y virginal, con el príncipe, que aunque no se haya portado muy bien, no significaba nada porque al final estaba con su princesa la cual era incapaz de amar a alguien más. Tontamente, crecí con este pensar que luego me llevaría a sufrir el doble, por saber que el amor no se lleva con el irrespeto, ni a la fuerza y mucho menos dañándose tanto física como emocionalmente.

Les confieso, que estúpidamente pensaba que las mujeres eran las malas, por el simple hecho de ser mujer, y portarse indebidamente, según las reglas establecidas por todo lo que nos rodeaba. En conclusión, que triste era sentirse mujer y tener que perdonar siempre a un abusador o infiel, y odiar a la mujer que se interpusiera en el camino, o tener que entender que de verdad probablemente yo tendría la culpa de algo que causó esa situación. Al final, de alguna manera esa mujer se tenía que arrepentir de lo que hizo, y peor aún, jamás otro hombre la tomaría en serio. Pero, todo se encontraba en la normalidad de todo lo que había aprendido en la vida, la mujer debió, debe y deberá sufrir mucho, antes de que ese príncipe la encuentre, para aceptar sus errores y sin contradecirlo.

Hoy, podemos hablar mucho más de lo que en ese entonces pasaba en los cuentos de princesa que nos amontonaban los pensamientos, y que en su raíz son tan equívocos como los prejuicios. Siento que la responsabilidad de educar a través de los medios, debió siempre ser una sola cosa, somos libres, somos seres humanos y por tanto somos iguales. Adoctrinar, ha sido clásico por muchos años, y llevado acabo en miles de formas, incluso hoy todavía es una realidad que queremos tapar. La lucha no acaba, porque un grupo de personas se moleste y digan que está mal que Disney se preste para presentar un beso entre dos personas del mismo sexo, sino desde el principio cuando te contaban tantas estupideces, que hoy siguen rondando en nuestra cabeza y que nos cerraron el pensamiento para traer más guerra y desigualdad entre los seres humanos.

Mamá…

Me pongo a pensar que ser madre se ha convertido el en una lucha por lograr una perfección que realmente no existe. Sentir que debemos complacer al exterior se vuelve una osadía cuando caemos en las lenguas equivocadas. Es una realidad , nos envuelve, y nos hacen duras con nosotras mismas con estas críticas.

La maternidad resulta muy complicada en días en que enfrentamos el salir a trabajar, llegar a la casa y hacer las tareas y demás compromisos. Cansa, por supuesto que cansa. Enfrentamos otra verdad, no somos súper héroes con poderes. Pero, decidimos aferrarnos a hacer más, y se nos olvida a quien de verdad le debemos todo, a ellos.

De mi experiencia como madre he aprendido que en cada paso que doy lo hago pensando en ellos, para que puedan estar bien. Ellos me responden, ellos son los que me aman y me amarán y me llevan y llevarán en su corazón en sus vidas, con sus recuerdos. No se crean, no son tontos y no olvidan el amor, los abrazos y besos que les distes. Tampoco olvidarán los “te amo” y “eres importante” o los “yo creo en ti”, que les dijistes

Y aunque creas que todo lo tienes en contra, no se decae, más bien se aprende. ¿Cómo? Con todo lo bueno y lo menos bueno que trae los hijos. Para mí, es mi grandiosa labor, la más agitada maravillosa labor. El continuar la vida esforzándome aún cuando siento en ocasiones que no quiero. Es por eso que son una terrible amorosa forma de seguir adelante.

Por amor a TI ( Reflexión)

Enfrentar un Mundo lleno de maldad, nunca ha sido fácil, pero hay que seguir POR AMOR A TÍ. Luchemos con la cabeza alta para que puedas ver que todos merecemos respeto, hazlo, POR AMOR A TÍ.

Cada día veo con mucha tristeza como nos han manejado para volvernos nuestras más duras jueces en la vida, cambiemos por amor a todas, y sobretodo, POR AMOR A TI.

La responsabilidad, los valores, el respeto y la libertad en nuestra vida es maravillosa y un derecho de todos, hagámoslo valer, POR AMOR A TI.

ÁMATE, VALÓRATE Y RESPÉTATE…

Enero: Mes de tomar consciencia sobre el cáncer cervical.

Puede ser prevenido, tratado y curado, (OMS).

La Organización Mundial de la Salud (OMS), informa que el cáncer cervical podría ser el primer cáncer en desaparecer del Mundo si:

* el 90% de las niñas son vacunadas

*el 70% de las mujeres son examinadas

* 90% de las mujeres recibe tratamiento de la enfermedad.

¡Bienvenido 2022, y al amor propio también!

Olvidar malos momentos, no creo que suceda, pero aprender y dar gracias por ellos, nos reconforta más. Ha sido un año extraño, y como el 2020 lleno de incertidumbre, pero tenemos que entender que quedarnos en el tiempo no es opción tampoco.

Creer en nosotras, creer en que podemos y en ese amor propio que a veces cuesta sentir, es una carrera del día a día y con ella, el proponernos algo nuevo. Una noche como Año Nuevo no basta para hacer una lista de deseos de todo lo que queremos lograr, pero si nos puede servir de reflexión y de apoyo para cómo hacerlo aún mejor.

Reconozcamos nuestras fortalezas, y trabajémoslas para aprender a enfrentar nuestras debilidades. Llenemos nuestras agendas de objetivos, y de igual forma llenemos la agenda de tachones por haberlos cumplidos. ¡Hagamos, crecer o nacer esa confianza en nosotras, y creérnoslas!

Nunca pensemos que alzar la voz, que pensar, que luchar, que hablar y sobretodo que darnos a respetar, no es lo correcto. Al contrario, reconozcámonos como ese ser tan libre y tan ser humano como todos los demás, y que las grandes cosas están ahí para recibirlas porque las merecemos. Acordarnos, que cada lucha tiene una razón de ser y jamás olvidemos lo importante de ello. Ámate, valórate y respétate. ¡Feliz Año Nuevo!

El valor de una vida

“Borracha como perra estaba”, “Jensen, Puerto Rico está contigo”, “papá Gordon”, “ella estaba alterada también”, estos comentarios estaban entre muchos otros en los que algunas personas claramente demostraba un total desprecio hacia la víctima y su vida.

Ocurrió hace dos años en Fajardo, PR (2019), Jensen Medina disparó en el cuello a Arellys Mercado, asesinándola en el acto. Todo pasó, por un teléfono celular que se le perdió a Jensen y Arellys lo tenía. Desde entonces creó gran polémica, porque hasta ayer 28 de octubre de 2021, no se habría hecho justicia.

Salió culpable en todos los cargos que enfrentaba, no hay ninguna duda, él la mató y con esto no dejo de tener empatía por la familia de Jensen, quien lo tendrá que ver en la cárcel. Pero, ¿y con Arellys hubo empatía? ¿Acaso no se pensó que de alguna manera él podría liberarse de los cargos por el asesinato?

Ella fue asesinada por ser víctima de un machismo que invade en nuestra sociedad. Él quiso implantar terror y control con su pistola. La mató a sangre fría y sin piedad, los videos estaban, los testigos y el cuerpo. Perdónenme, yo puedo tener empatía con su familia, pero hay personas que simplemente no la tuvieron e incluso lo disculpaban, porque ella estaba alterada o porque alguien más lo estaba “incitando”, (una mujer). Cuando ésta persona ya se había bajado con la pistola.

Dejemos de pensar que, tenemos que callar, tenemos que bajar la cabeza, tenemos que ser prudentes, tenemos que ser abnegadas, tenemos que ser mujeres “ejemplares”, para que sigan con el abuso. ¡Eso sí es tener desprecio hacia la vida de otro ser humano, merecemos respeto!